Ciberbullying. Atrapados por la red

Amanda Todd, era una estudiante de secundaria del Instituto CABE de Coquitlamen Estados Unidos. Ella tenía 15 cuando falleció en el 2012. En septiembre de aquel año, ella publicó un video de 9 minutos en YouTube titulado My story: Struggling, bullying, suicide, self harm. En este video narra, mediante tarjetas, la historia de cómo comenzó a ser acosada a través de Facebook y lo deprimida que estaba. Un mes después de la publicación de este video su cuerpo fue hallado en su casa. Las investigaciones concluyeron que ella se provocó una sobredosis de pastillas. Así como esta historia existe la de Ryan Halligan, quien fue acosado mediante mensajes instantáneos y se suicidó a los 13 años, o Megan Meier, quien se suicidó a la misma edad tras ser acosada a través de una cuenta falsa en MySpace, entre otros (Acosta, s.f). Por consiguiente, en este artículo se presentarán datos, características, causas y consecuencias del llamado Ciberbullying.

Todd, A. (2012). Captura del video subido a Youtube por Amanda Todd [Figura]. Recuperado de https://bit.ly/38z188y

La transición de la niñez a la adolescencia conlleva grandes cambios tanto en el aspecto físico como en el psicológico. Más aún, en el siglo XXI caracterizado por su rápida evolución en el ámbito tecnológico. Los nuevos adolescentes tienen acceso a nuevos medios de comunicación (valga la redundancia). Por ejemplo, las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, entre otros. Asimismo, el uso de celulares e internet ha tenido acogida universal entre escolares y jóvenes. Estas nuevas tecnologías en manos de los adolescentes, con gran facilidad de uso, tienen ventajas y desventajas. Por un lado, proporcionan importantes medios de comunicación y de entretenimiento. Sin embargo, se le puede dar un uso incorrecto manifestado en agresiones o acoso, este es llamado ciberbullying o ciberacoso.

En el año 2000 se realizó el primer trabajo de investigación sobre el ciberbullying a través de una encuesta telefónica en Estados Unidos. Los resultados de esta encuesta, en resumen, fueron que el 6% de adolescentes era agredido por internet, el 33% lo era a través de mensajería instantánea, 32% en salas de Chat y 19% usando correo electrónico (Oliveros, 2012).

 

 Entonces ¿Cuáles son las causas del ciberbullying?

 

El acceso que los adolescentes tienen a las nuevas tecnologías o TIC’s supone inesperados cambios en su dinámica social. Además, los jóvenes usuarios de internet poseen capacidades incorporadas de exploración de la información, habilidades para realizar múltiples tareas simultáneamente, procesar información discontinua y, por tanto, una forma diferente de aproximarse al conocimiento (Simone, 2000). Sin embargo, junto a estas habilidades es frecuente encontrar conductas torcidas, de amenaza y acoso, de retraimiento social y dependencia de la tecnología, del desarrollo de conductas delictivas, de incitación a comportamientos de desviación social y psicológico (Hernández, 2007). Así, este caldo de cultivo dispone el desarrollo de actos violentos por parte de algunos adolescentes inmaduros, quienes escondiéndose tras el anonimato de la red agreden a otros usuarios adolescentes.


Y ¿cómo se manifiesta?

 

El Ciberbullying se puede presentar de varias maneras. Por ejemplo, el uso de palabras amenazantes enviadas a la víctima a través de las redes sociales. Asimismo, el agresor puede difundir información personal, incómoda o imágenes embarazosas con terceras personal a través de la red. También, se presenta por medio de la suplantación del agredido en el ciberespacio para dañar la reputación de este o increpar a sus amistades. Inclusive, el ciberacosador puede iniciar discusiones amenazantes contra la víctima que terminan en insultos de alto tono (Oliveros, 2012). Cabe resaltar que uno de las características claves de esta problemática es la posibilidad de anonimato del agresor y trascendencia espacio-temporal de la agresión.

 


Entonces, ¿cuáles son las consecuencias que puede provocar el ciberbullying en las víctimas y en los agresores?

 

Por un lado, en el caso de las víctimas puede causar una falta de aceptación entre sus iguales que desemboca en soledad y aislamiento social, esto a su vez puede acarrear problemas psicosomáticos, como dolores de cabeza, dolor abdominal recurrente e insomnio, así como, la reducción significativa de su autoestima, depresión y/o tomar drásticas medidas (suicidio). Por otro lado, en el caso de los intimidadores estos están más expuestos a participar en una serie de conductas desadaptativas, antisociales y/o desarrollar dependencia de alcohol y drogas. Asimismo, aquellos que habían sido a la vez intimidadores cibernéticos y ciber víctimas pueden presentar índices muy altos de depresión, de inseguridad, de abuso de alcohol y más trastornos de conducta (Souramder, 2010).

 


A ciencia cierta no se conoce una serie de medidas cien por ciento efectivas para erradicar el Ciberbullying, pero se ha recomendado que, si un joven se siente amenazado, presencial o virtualmente debe acudir en busca del apoyo de su familia o de otra autoridad de confianza, desoír al grupo de agresores lo más que se pueda y no responder a las agresiones con más violencia (Díaz, 2004).


Conclusión

 

En definitiva, el Ciberbullying es una problemática tan real como virtual y son tanto sus víctimas como sus victimarios quienes dan testimonio de ello. Seguramente la historia de Amanda Todd, Ryan Halligan, Megan Meier y del resto de las víctimas conocidas y desconocidas y de los agresores como Aydin C. (acosador de Amanda) quedarán grabadas, irónicamente, en el mismo medio en el que empezaron, la red. Por otro lado, es relativamente consolador el hecho de que casos como estos hayan sido justamente los que propiciaron la adopción de medidas preventivas y de sanción frente al Ciberbullying por parte de las autoridades. Por ejemplo, en mayo del 2004, menos de un año después de la muerte de Ryan Halligan, su padre, John Halligan, presentó un proyecto sobre la prevención del suicido que fue tomado en cuenta para la creación de la Ley de Prevención del Suicidio (Ley 114) en Vermont (EE. UU) (Overtheworld, 2012). Asimismo, la Junta de Concejales de la Ciudad de Dardenne Prairie aprobó una ordenanza, el 22 de noviembre de 2007, casi un año después de la trágica decisión tomada por Megan Meier que prohíbe el acoso a través de medios electrónicos y redes sociales (Historia Oculta, 2019). Sin embargo, cabe resaltar que dichas medidas no reparan el daño hecho a las familias y amigos de las víctimas.

 

Blog publicado por -  Vanessa Delgado
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